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La inteligencia artificial mediará en el 85% de las relaciones comerciales

A un niño de cinco años se le enseñan cinco fotos de gatos y a la sexta imagen ya sabe reconocer a un minino.

 

Para que un ordenador aprenda a identificar a este animal, antes hay que mostrarle cientos de miles de imágenes de felinos domésticos. Este simple ejemplo ayuda a entender el grado de complejidad y riqueza de nuestro cerebro, frente al nivel alcanzado por el mejor sistema de inteligencia artificial. Para hacerse una idea, si en nuestra cabeza tenemos 100.000 millones de redes neuronales, el ordenador más complejo creado hasta la fecha apenas llega al millón de conexiones. Este otro ejemplo nos indica todo lo que queda por hacer para que la inteligencia artificial emule a la mente humana. |

Sin embargo, al mismo tiempo, hay que reconocer que en algunas facetas ya hemos sido superados. Basta recordar cómo Deep Blue derrotó al campeón mundial de ajedrez, Gary Kasparov, hace exactamente 20 años. Más recientemente, un sistema de inteligencia artificial arrasó en un campeonato de póker.

Igualmente, entre otros logros, el traductor de Google nos permite pasar un texto de mil palabras de un idioma a otro en apenas un segundo, cuando nosotros tardaríamos -con mayor o menor destreza- una hora. Esto es así porque ha ido aprendiendo de las propias correcciones que los usuarios de esta herramienta iban introduciendo sobre los textos.

Lo cierto es que, lo queramos o no, la inteligencia artificial está presente ya en un sinfín de aplicaciones que usamos a diario, desde el sistema de reconocimiento de voz de los buscadores o herramientas de seguridad con valores biométricos del móvil hasta el mencionado traductor, gestores de contenidos en plataformas digitales como Netflix o Spotify…

Solo bastan tres datos para mostrar la progresión que se espera experimentarán estos sistemas: para el año 2018, se prevé que el 75% de los desarrolladores incluirá alguna función de inteligencia artificial en sus herramientas. Según Gartner, en 2020 -en apenas tres años- el 85% de las interacciones que se produzcan entre los clientes y las organizaciones será sin personas. Y para 2025, se pronostica que la inteligencia artificial facture unos 100.000 millones de dólares (86.500 millones de euros).

“A día de hoy, hay mucha confusión sobre lo que es en realidad la inteligencia artificial. Muchos piensan que es una caja negra en la que se meten documentos, archivos, imágenes… y que por arte de magia empieza todo a funcionar y a dar autoservicios”. Lo explica Marco Piña, director de ventas y movilidad de Nuance en Iberia.

Esto de la inteligencia artificial no es para nada algo nuevo. El cine de ciencia ficción se ha encargado de mostrar múltiples ejemplos y de adelantarse mano a mano con las novelas de Isaac Asimov, entre otros autores. Sus orígenes se remontan a mediados del siglo pasado. De hecho, en nuestro país, existe desde los años 80 la Asociación Española de Inteligencia Artificial, que agrupa a 600 investigadores en la materia. Para su presidenta, Amparo Alonso, en los últimos tiempos ha saltado a la industria y por eso está tan de moda.

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