Noticias de la SCMST (Medicina y Seguridad en el Trabajo)

La medicina del trabajo en peligro

Recorre Europa una sensación de desánimo generalizada sobre el mismo tema: la medicina del trabajo corre peligro. Desde hace varios años los signos de alerta están presentes, y los males que le afectan se llaman: falta de medios y de formación, devaluación de la tarea, transformación de los sanitarios en rellenadores de check-list, mercantilización del sector, etc. Este es el diagnóstico que han realizado una docena de sindicalistas y médicos del trabajo reunidos por el European Trade Union Institute (ETUI) y la confederación sindical holandesa FNV en Amsterdam el 21 y 22 de marzo de 20101. También el gobierno belga, en su turno de presidencia de la Unión (de julio a diciembre de 2010), ha decidido dar prioridad política a debatir y encontrar soluciones que permitan a los países miembros conseguir profesionales sanitarios suficientes en número, motivados y con unas capacidades adecuadas a las necesidades de la sociedad actual2.

La situación varía lógicamente en función del contexto de cada país. Pero los expertos están de acuerdo en que la medicina del trabajo no puede llevar a cabo su misión en la prevención de riesgos laborales. Los profesionales de la medicina y la enfermería del trabajo, mejor formados que antes, encuentran dificultades organizativas y económicas para desarrollar su tarea en un sistema que obedece a las reglas del mercado. Hay que recordar que el 95% de los trabajadores están en empresas de menos de 25 trabajadores, en estructuras empresariales tan frágiles que aportan escasos recursos para la prevención de riesgos laborales. Y, por otro lado, la mercantilización de la salud de los trabajadores y la carrera por cubrir costes, lleva a estrategias comerciales engañosas y resultados preventivos solamente posibles en empresas con un elevado número de trabajadores.

Hace falta una protección jurídica fuerte para la medicina y la enfermería del trabajo, pues se corre el riesgo de sufrir retrocesos notables en estas especialidades preventivas, que repercutirán negativamente en la protección de la salud de los trabajadores.

En vez de continuar la lenta mejoría que se venia observando a partir de la entrada en vigor de la normativa de prevención de riesgos laborales, comienza a observarse un deterioro de las condiciones generales en las que los profesionales de la medicina del trabajo ejercen su actividad. La mera circulación del borrador del proyecto de Real Decreto por el que se
establecen los criterios básicos sobre la organización de recursos para desarrollar la actividad sanitaria de los servicios de prevención ha provocado intentos de despido de especialistas del trabajo por la posible disminución de la ratio de profesionales que en él se plantea, la solicitud a las administraciones sanitarias de reducción de las horas de médico en los servicios de prevención propios, la contratación de médicos sin la especialidad en los servicios de prevención ajenos, la búsqueda de trabajo de los especialistas recién formados en el sistema sanitario porque no los contrata el sistema de prevención de riesgos laborales, etc. Todo esto merece una reflexión.

Y el problema se agrava, porque este deterioro se produce sin haber culminado la evolución positiva en las prácticas de trabajo. Todavía perduran en la medicina del trabajo española prácticas caducas. Cuestiones tales como la vigilancia colectiva de la salud de los trabajadores, la individual específica al riesgo laboral a que está expuesto el trabajador, conocido y documentado por la evaluación de riesgos, no han calado del todo ni producido nuevas prácticas preventivas más eficaces para preservar la salud de los trabajadores en España. En un contexto de crisis, con mas de cuatro millones de trabajadores en paro, se precisa no aplazar más la detección precoz de las enfermedades mentales de origen laboral y la prevención de los riesgos psicosociales en los centros de trabajo, que están en su origen, por ejemplo.

La segunda reforma del Reglamento de los Servicios de Prevención, realizada recientemente por el Real Decreto 337/2010, pretende dar cumplimiento a lo previsto en la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo ( 2007-2012), y se dirige a la consecución de dos objetivos: por un lado: «facilitar el cumplimiento de la normativa de prevención en las empresas, en particular para las pequeñas y medianas» y, por otro: «mejorar la calidad y eficacia de los sistemas de prevención de riesgos laborales, con especial atención a [los] servicios de prevención».

En este contexto se está debatiendo la norma que viene a dar el marco jurídico a la organización de recursos para desarrollar la actividad sanitaria de los servicios de prevención, elevando a rango legal el Acuerdo de Criterios Básicos sobre la Organización de los Recursos Sanitarios para la Actividad Sanitaria de los Servicios de Prevención, del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS), aprobado en 1997, actualizado en 2000 y 2007, y trasladado al ordenamiento jurídico en 9 Comunidades Autónomas, mediante resolución, orden o decreto.

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